Escritor argentino, Nace en 1891 en una familia adinerada y gracias a esto estudia en Europa (París e Inglaterra). Acercarnos a Oliverio Girondo no sólo es arrimar los sentidos al más importante cultor de un irracionalismo mordaz y a la vez ingenuo, optimista en cuanto al amor por la vida y a su vez de un nihilismo crítico a la hora del grito en contra de la "cultura" oficial establecida, y de cuestiones existenciales irreversibles como el paso del tiempo, las catástrofes, los sinsentidos, la muerte.
La lectura de Girondo es acogedora y violenta, como puñal llega de una metáfora romántica a un escenario donde hasta a la muerte le da miedo entrar, a razón de esto, es una lectura completamente deliciosa, desde su primera letra, hasta su ultima letra, y se nota la perfección de cada palabra y frase, la riqueza de cada verso, el gozo del demiurgo que no hay otro como Girondo que pueda llenar de esa forma los tiempos, los espacios, las mentes y los corazones. A continuación me place compartir un poema de su libro "Espantapájaros"
No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Esta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba de comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! !María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.
En este poema se puede observar lo anteriormente dicho, toda esa riqueza dentro de la escritura de Girondo. Su forma de expresarse es única, poco a poco el lector va saboreando sus escritos, siendo así que se necesita leerlo más de una vez para comprender toda la esencia del poema.
Al humor casi negro que despliega esta prosa poética debe sumársele un tremendo espíritu trágico, un talento irrespetuoso, una concepción ideológica basada en la desproporción, la desmesura y sobre todo, en una enorme vocación por traspasar los límites. Y aquí, seguramente esté la clave de toda la obra de Girondo.
Obras
-Calcomanías (1925)
-Espantapájaros (1932)
-Interlunio (relato, 1937)
-Persuasión de los días (1942)
-Campo nuestro (1946)
-En la masmédula (1953)
-Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1932)
Al humor casi negro que despliega esta prosa poética debe sumársele un tremendo espíritu trágico, un talento irrespetuoso, una concepción ideológica basada en la desproporción, la desmesura y sobre todo, en una enorme vocación por traspasar los límites. Y aquí, seguramente esté la clave de toda la obra de Girondo.
Obras
-Calcomanías (1925)
-Espantapájaros (1932)
-Interlunio (relato, 1937)
-Persuasión de los días (1942)
-Campo nuestro (1946)
-En la masmédula (1953)
-Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1932)
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