lunes, 22 de octubre de 2012

POEMA DE GIRONDO: LLORAR A LÁGRIMA VIVA

hay que disfrutarlo, muy bueno.





Llorar a chorros.

Llorar la digestión.

Llorar el sueño.

Llorar ante las puertas y los puertos.

Llorar de amabilidad y de amarillo.


Abrir las canillas,

las compuertas del llanto.

Empaparnos el alma,

la camiseta.

Inundar las veredas y los paseos,

y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.


Asistir a los cursos de antropología,

llorando.

Festejar los cumpleaños familiares,

llorando.

Atravesar el África,

llorando.


Llorar como un cacuy,

como un cocodrilo...

si es verdad

que los cacuyes y los cocodrilos

no dejan nunca de llorar.





Llorarlo todo,

pero llorarlo bien.

Llorarlo con la nariz,

con las rodillas.

Llorarlo por el ombligo,

por la boca.


Llorar de amor,

de hastío,

de alegría.

Llorar de frac,

de flato, de flacura.

Llorar improvisando,

de memoria.

¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
Un poema de mis favoritos de el argentino, Mario Benedetti.

Poesía de Oliverio Girondo



Escritor argentino, Nace en 1891 en una familia adinerada y gracias a esto estudia en Europa (París e Inglaterra). Acercarnos a Oliverio Girondo no sólo es arrimar los sentidos al más importante cultor de un irracionalismo mordaz y a la vez ingenuo, optimista en cuanto al amor por la vida y a su vez de un nihilismo crítico a la hora del grito en contra de la "cultura" oficial establecida, y de cuestiones existenciales irreversibles como el paso del tiempo, las catástrofes, los sinsentidos, la muerte.

La lectura de Girondo es acogedora y violenta, como puñal llega de una metáfora romántica a un escenario donde hasta a la muerte le da miedo entrar, a razón de esto, es una lectura completamente deliciosa, desde su primera letra, hasta su ultima letra, y se nota la perfección de cada palabra y frase, la riqueza de cada verso, el gozo del demiurgo que no hay otro como Girondo que pueda llenar de esa forma los tiempos, los espacios, las mentes y los corazones. A continuación me place compartir un poema de su libro "Espantapájaros"


No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Esta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? 
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba de comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! !María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

En este poema se puede observar lo anteriormente dicho, toda esa riqueza dentro de la escritura de Girondo. Su forma de expresarse es única, poco a poco el lector va saboreando sus escritos, siendo así que se necesita leerlo más de una vez para comprender toda la esencia del poema.

Al humor casi negro que despliega esta prosa poética debe sumársele un tremendo espíritu trágico, un talento irrespetuoso, una concepción ideológica basada en la desproporción, la desmesura y sobre todo, en una enorme vocación por traspasar los límites. Y aquí, seguramente esté la clave de toda la obra de Girondo.



Obras
-Calcomanías (1925)
-Espantapájaros (1932)
-Interlunio (relato, 1937)
-Persuasión de los días (1942)
-Campo nuestro (1946)
-En la masmédula (1953)
-Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1932)

lunes, 1 de octubre de 2012

Libro








Del latín liber, libri que significa membrana o corteza de árbol, son obras impresas sobre hojas y que desde hace muchos milenios son partes esenciales para la cultura de la humanidad.

Desde los orígenes, la humanidad ha tenido que hacer frente a una cuestión fundamental: la forma de preservar y transmitir su cultura, es decir, sus creencias y conocimientos, tanto en el espacio como en el tiempo.

El planteamiento de esta cuestión supone: por un lado, determinar la forma de garantizar la integridad intelectual del contenido de la obra y la conservación del soporte en el que fue plasmada, y por otro, encontrar el medio por el cual se mantendrá inalterada la intención o finalidad para la cual se concibió.

Los orígenes de la historia del libro se remontan a las primeras manifestaciones pictóricas de nuestros antepasados, la pintura rupestre del hombre del paleolítico. Con un simbolismo, posiblemente cargado de significados mágicos, estas pinturas muestran animales, cacerías y otras escenas cotidianas del entorno natural del hombre antiguo, que trataba de dominar las fuerzas adversas de la naturaleza capturando su esencia mediante su representación. Son el más antiguo precedente de los primeros documentos impresos de que se tiene memoria.

Durante las edades antigua y media de la historia de la humanidad, época en que predominaba el analfabetismo, los libros eran escasos y costosos, pues todos estaban escritos a mano en grandes pergaminos que eran custodiados celosamente en algunas bibliotecas, como las de Pérgamo, Alejandría o Bizancio, de modo que las personas que querían instruirse en ellos debían viajar a dichas ciudades y solicitarlos. El acceder a un libro de la época era un trámite al alcance de pocos. Desde la antigüedad, predomina la ignorancia y la superstición, pero se reconocía el enorme poder e influjo que tenía la información para quien decidía obtenerla; por eso, era celosamente guardada.

Con el advenimiento de la imprenta, se inicia la época de expansión bibliográfica, de la modernidad y del pensamiento crítico, facilitado en la actualidad con el acceso a la información en otro tipo de fuentes, tales como periódicos, revistas, Internet, etc. No obstante, el valor del libro es perdurable a través del tiempo.